Vacío atómico, vacío existencial
La materia está
vacía, los átomos en su mayor parte
están vacíos. El descubrimiento del átomo y las sorprendentes revelaciones de
la física cuántica ya nos descubrían a principios del S.XX estas inquietantes
afirmaciones. El que piense que ciencia y arte no están relacionadas se equivoca, y aquí va otro sorpendente ejemplo. Lo tenemos en nuestro
país, en la obra de uno de los escultores más premiados internacionalmente del
S.XX como fue Jorge Oteiza. En algunas
de sus obras exploró esta idea del vacío que venía de los descubirmientos del
mundo del átomo, mostrando de nuevo como el arte no podía ser inmune a estas
nuevas e inexorables realidades a las que se abría el siglo pasado. Oteiza
utiliza el vacío como un elemento más de sus esculturas, como uno de sus
elementos principales; podríamos pensar que para la escultura lo imprescindible
es la masa, el material como el bronce , el mármol, y ahora llega este escultor
vasco y concede al vacío mayor importancia que a la materia misma.
Podéis obervar este
hecho en sus obras tituladas Cajas Metafísicas o esfera descocupada. Lo que
prima en ellas es el interior, el vacío interior de la figura, vacío activo,
vacío intenso como en el átomo, que se vuelve el elemento principal de estas
esculturas. Porque para Oteiza el vacío
tiene un significado, nos hace
reflexionar con él, alude al vacío del alma, al miedo a la muerte, al sentido de trascendencia que tiene todo
ser humano de salir de su cuerpo, de elevarse, de ser inmortal, es decir,
adopta para él casi un sentido religioso. Si nosotros mismos estamos formado
sólo por átomos, podemos afirmar que somos sólo vacío y sin embargo con una
enorme necesidad de trascender y de conectarnos con el vacío de ahí fuera...y
de eso Oteiza era planamente consciente.



“Cajas Metafísicas”, Jorge Oteiza 1958 “Esfera desocupada”,Jorge Oteiza
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